Mas allá del recuerdo y la distancia
Por Dinorah Rivas
Una entrevista con Leonela González
El recuerdo para nosotros los cubanos, ha sido a través de nuestro largo peregrinaje por el mundo el elixir de la vida, quizás el único aliado de esa tristeza visceral lejos de la patria amada. Esta maravillosa fuente de recepción, está localizada no sólo en nuestra mente: cada cita con el recuerdo es un renacer al sublime encuentro con el pasado. Vamos por esos caminos que recorren la cultura de donde nacimos y que con ternura moldea la masilla de lo que hoy nos distingue, para volver a refugiarnos en el hogar que fue aprendizaje de amor, de conciencia y de vida. Cerramos los ojos y recordamos aquellas horas crepusculares donde sentados en el muro del malecón, disfrutábamos del paisaje que nos ofrecía el mar Caribe. Emergemos al cálido resplandor del despertar mañanero con los criollos pregones: ¡CÓMPREME CASERITA, CÓMPREME QUE SON RICAS... LAS TORTICAS DE MORÓN QUE SON A DOS POR MEDIOOOOO! ¡SEÑOREES... LLEGO EL LECHERO! ¡FRUUUTASSS... VENDO FRUUUTASSS... MANGO, MANDARINA. MAMONCILLO, MAMEY Y GUANABANAAA! ¡VAYA... YA LLEGÓ LA INFORMACIÓN, EL PERIÓDICO INFORMACIÓN!
Nos adentramos en la magia y el bullicio pintoresco de las calles bajo el sol Antillano que esparce el sabroso aroma del café recién colado, regresamos al tiempo de la urbe capitalina, aventurera y señorial, que como broche de luz caído del propio infinito nos incita a descubrir el encanto de sus noches: ¡La Habana! Era algo así como una poesía curiosa y coquetona que bailaba con inefable encanto en su paisaje y en su gente, bohemios en busca de aventuras, seres añorando otros seres que soñaran los mismos sueños, trovadores inquietos, rumberos y sentimentales, el excitante acontecimiento de las fragancias diversas de las flores que adornaban los patios coloniales, como la enredadera de jazmines, el Galán de Noche y los azahares, cuyas esencias traspasaban los umbrales para mezclarse con el apetitoso aroma del cucurucho de maní tostado, anunciado con gracia distintiva por el humilde manisero en su pregón: ¡MANIIIÍ... MANISERO LLEGOOÓ... MANIII! No muy lejos de allí un guaguero grita: ¡PASITO ADELANTE, VARÓN! Los transeúntes suben y bajan de las guaguas, los carros tocan sus claxons, mientras otro vendedor de esquina anuncia sus tamales: ¡PICANN, NO PICANN... Adentrándose en una de esas callejuelas, rezonga un niño a punto de pataletas: ¡MAMI, YO QUIERO CHURROS... CÓMPRAMELOS, NO SEAS MALA CHICA... a lo que la madre le responde resuelta: ¡NO SEAS MALCRIADO MUCHACHO... YA TE DIJE QUE TE VAS A EMPACHAR, ¡NO!
Prosigo mi andar en este sueño cubano, como otros viajeros que transitan la misma ruta del ayer y siento el vaivén de las palmas, el olor a salitre, y los pies se me hunden en la arena fina y húmeda. Una playa hermosa me recibe y contemplo el firmamento que juega con las olas y todo canta en armonía con los sentimientos, las parejas se arrullan y en el susurro amoroso de su entrega apenas alcanzo a escuchar:
-¿Me quieres mucho, mi Chini?
-Claro que si, mi china... ¡Te adoro!.
Se abrazan tiernamente y se dan un beso, mientras a lo lejos se escucha un bolero que toca una vitrola desde algún bar.
Continúo mi recorrido por donde la imaginación me transporta, hasta que me sitúo frente a un imponente edificio rodeado de hermosos jardines. Avanzo unos pasos y me sorprende una fuente en la que se yergue una monumental y bien tallada estatua de mujer.
Ensimismada observo detalladamente cada rasgo, cada gesto estudiado, hasta que me percato de una presencia cercana, es la de un hombre que también la contempla y sueña. Lo miro y reconozco su rostro, es Jorge Ros, un buen amigo y actor radicado en Nueva York desde have muchos años y que al igual que yo, se ha sumergido en la nostalgia de lo que un día fuimos.
-Nuestra historia no es nunca algo del pasado... -me dice-... es un largo sueño del que nos es imposible despertar... en tantos años ha sido y es, el único camino que nos regresa a los días de una época sin igual que no volverá jamás. Sabes... como todas las curiosidades de nuestro país, esta fuente encierra una historia verdadera, se me antoja mística y se llama Leonela, Leonela González... y es mi amiga.
-Que interesante lo que me cuentas, Jorge... ¿Algo así como una leyenda viviente? Me gustaría conocerla... ¿Sería posible?
Por su puesto que sí... ¿Ves a aquella mujer que está sentada al borde de la fuente y juega con el agua?
-Si, la veo.
-Ella es Leonela.
Sin decir más, Jorge me toma de la mano y me lleva hacia donde se encuentra la mujer. Ella, al vernos, se levanta, y dirigiéndose a Jorge con una amplia sonrisa le da un apretado abrazo y le dice:
-Otra vez querido amigo... otra vez evocando el pasado que se empecina a no envejecer. ¡Ay..., estas memorias que nos reencuentran siempre!
Se abrazan de nuevo, mientras me dirige una mirada curiosa y amablemente me dice:
-Imagino que eres amiga de Jorge, ¿cómo te llamas?
-Me llamo Dinorah Rivas, mucho gusto Leonela. Es un honor conocerla.
-El honor es mío -replica.
-Leonela, Dinorah está interesada en que le cuentes sobre tus experiencias artísticas, la historia que te liga a esta obra de arte que a través de los años ha adquirido tanta fama y es un símbolo de cubanía en el mundo entero. En fin... dejemos que sea ella misma quien te pregunte.
-Gracias, Jorge.
-Leonela... ¿dónde naciste?
-Yo nací en la ciudad de La Habana, Cuba.
-Me cuenta nuestro amigo Jorge que existe una historia real detrás de la estatua de mármol blanco que caracteriza la imagen del famoso cabaret Tropicana, que según tengo entendido está muy ligada a ti. Te confieso que desconocía este dato histórico y me alegra mucho que estés entre nosotros para que nos hables de tus experiencias. ¿Me podrías decir quién fue el escultor y quien te propone posar para la realización de dicha obra?
-La creadora de esta obra fue la pródiga escultora cubana Rita Longa, fallecida a principios de este siglo, en el año 2000. Pero si supieras, Dinorah, fue el azar de la vida lo que me ligó a esta artista, una coincidencia del destino. Nunca posé para tan inspirada y visionera escultora, fue su imaginación, su musa, la que esculpió mi figura exactamente como era en aquel entonces, sin sí quiera habernos visto antes, un maravilloso misterio que no tiene explicación para mí, pero que a su vez, me legó la dicha de haber podido representarla por muchos años, y todavía, a pesar del tiempo transcurrido y la obligada separación de nuestro suelo, siento esa responsabilidad tan importante en el extranjero.
-Entiendo que la vida tiene caminos sorprendentes, llenos de sucesos y de extrañas coincidencias no siempre fáciles de explicar, como por ejemplo en este caso... pero dime, ¿Cómo te sientes cuando piensas que tu imagen es parte de este símbolo de cubanía reconocido mundialmente?
-A mí me llena mucho de orgullo pensar que cuando la gente ve la muñequita de Tropicana, los que me recuerdan y compartieron conmigo, piensan enseguida en mi y que gracias y a través de entrevistas como estas, la nueva generación pueda conocer la verdadera historia. Debo agregar, que existe una estatua para la que sí pose: fue esculpida en posición quinta, los pies juntos en punta y los brazos hacia arriba en forma de arco, hecho por el destacado escultor cubano residente en Miami, FL. Tony López; la misma fue realizada en los finales de los años 1950.
-Regresemos a tus primeras inquietudes artísticas... ¿cuándo fue que sentiste que poseías estas inclinaciones?
-Dice mi madre que cuando yo era chiquitica y oía la música, me ponía a bailar.Entonces como a los 8 años, aproximadamente, como a mí me encantaba el Ballet, mi madre me puso a tomar clases y así fue como empecé.
-Tengo entendido que por aquella época era un poco tabú ser artista, especialmente si eras mujer. Cuéntame un poco sobre ese tema. ¿Sufriste alguna discriminación o... era solo un mito?
-Bueno, en aquella época era muy de moda que las niñas de sociedad todas estudiaran piano y danza, entonces estudie ballet y también piano. Pero tuve más inclinación para el ballet que para el piano. Tuve la dicha de no sufrir ninguna discriminación, por eso sólo puedo hablar por mí.
-¿Cómo logras un contrato en Tropicana y cuando descubren la similitud tuya con la estatua?-Bueno, un día, fui a una entrevista, para una revista o un periódico y me vieron allí en los jardines posando junto a la estatua y la fuente, entonces uno de los dueños, el Sr.. Ardura, le pregunto a un bailarín: -¿Quién es esa muchacha tan bonita? ¿Quién es esa bailarina? Me have falta una así para las producciones. Entonces el bailarín le dijo: - Es Leonela González, bailarina del Ballet de Cuba. Así fue como él me hablo y me propuso el trabajo, pronto se dieron cuenta de mi parecido con la estatua y cuando nos midieron, teníamos las medidas exactas y el mismo rostro, llegamos a un acuerdo y empecé en Tropicana. Puedo decirte con orgullo que fui la única artista por aquella época que trabajo para dicha empresa, 5 años y medio consecutivos, los 7 días de la semana.
-Y tu me contaste, Leonela, -interviene Jorge- que incluso en la propaganda de Tropicana ponían tu foto en un lado y la estatua en el otro para que vieran la semejanza.
-Bueno si, porque la muñequita y yo éramos de tan idénticas dimensiones, y tan exactas que nos ponían mirándonos una al lado de la otra como una gracia.
-Leonela, ¿entonces antes del Tropicana tú eras bailarina del Ballet de Cuba?
-Sí, yo nada mas era bailarina clásica: comencé con Sociedad Pro Arte musical, de su fundadora María Teresa García Montes de Giberga, y posteriormente pase a la Academia del Ballet Alicia Alonso, en la Cuba republicana de antes del 59. Eso era todo. Nunca había hecho ningún trabajo de Night Club.
-Comparte con nosotros algunas anécdotas de momentos inolvidables en tu carrera.
-¡Ay, Dinorah!... Yo tengo tantos momentos inolvidables... Todos para mí lo son... ¡Tantos años de carrera!... Yo he tenido una profesión muy bonita, no he tenido ningún percance... Bueno, si, una vez que ensayando me caí y me lastime un tobillo y tuve que estar una pila de tiempo sin poder bailar. Eso es lo mas grave que me ha pasado. Pero por lo demás, todo ha sido agradable. También haber conocido a tantos personajes famosos de nuestro teatro, y artistas de la música, y tantas gentes mundialmente conocidas.
-¿Tienes a alguien a quien agradecerle en parte el triunfo de tu profesión?
-A la que más agradezco es a mi madre: Ella desde antes de yo nacer soñó que iba a tener una hija y que su hija sería bailarina. Ella siempre me apoyó en todo lo que pudo para que yo llegara a ser esa bailarina, que Gracias a Dios pudo ser a través del esfuerzo mío, por supuesto, porque eso no se have de un día para otro. Pero gracias a mi madre y a su amor y a su empeño, es que yo pude hacer lo que hice, y pude ser lo que fui.
-¿Con cuales artistas extranjeros compartiste escenario?
-En Tropicana teníamos siempre invitados muy importantes que venían contratados por el Club: como Carmen Miranda, Liberace, Nat king Cole, Agustín Lara, Pedro Vargas, Daniel Santos, Sonia y Miriam, Lucho Gatica, Toña la Negra, también pasaron por Tropicana varios grandes del Jazz, entre ellos, Red Mitchell, Conte Candoli, Milt Jackson, Woody Herman y, Ralph Burns. Estos son algunos artistas extranjeros reconocidos, de toda la gama que trabajó y amaron a Cuba: Cuba fue el Hollywood de Latinoamérica.
-¿Y del medio artístico cubano, con cuáles artistas trabajaste?
-Bueno... Olga Guillot, Celia Cruz, que nos conocemos desde los primeros años que empecé en Tropicana, ellas trabajaban conmigo y como yo era la figura y ellas las estrellas invitadas, nos vestíamos en el mismo camerino. También compartí con artistas como Álvarez Mera, Xiomara Alfaro, Rolando Laserie, Vicentico Valdés y su hermano Miguelito Valdés (Mister Babalú), Facundo Rivero y su cuarteto, cuartetos también como las D' Aidas y Los Faxas, Las Hermanas Lago, Celina y Reutilio, Ana Gloria y Rolando, Manteca, la orquesta de Armando Romeu, que dirigía una nutrida banda en la que participaron Bebo Valdés, Peruchín Justiz, Isidro Pérez, Kiki Hernández y Daniel Pérez, Fernando Vivar, Guillermo Barreto, Alejandro "El Negro Vivar", y Tata Palau, formación catalogada entonces por los críticos como la mejor jazz band cubana que amenizaba noche por noche este centro nocturno. En fin... un despliegue de estrellas talentosísimas que pertenecieron a la farándula inolvidable de la Cuba de ayer, donde el Tropicana sí fue "Un Paraíso Bajo Las Estrellas" y podía disfrutar el ciudadano cubano igual que el extranjero... allí se daban cita todas las grandes personalidades del mundo empresarial y artístico.
-¿Que fue para ti dejar Cuba?
-Cuando yo deje Cuba fue por un contrato a Miami, yo seguí bailando con mi compañero Henry, formamos una producción y salimos del país, teníamos contrato por un año, pensaba volver a Cuba... nunca imaginé que esto se iba a prolongar tanto; después, a medida que íbamos trabajando se nos presentaban más contratos en el extranjero, cosa muy positiva para nosotros. Pero la situación se fue complicando para Cuba, o sea, se hacía más difícil volver a ella y... más nunca regresé a mi patria desde el año en que salí, en el 1959.
-¿Cuáles sonidos, olores y sabores te hacen recordarla?
-A Cuba me recuerda el Jazmín, que aquí casi nunca lo he visto, y las frutas como el mango, porque aquí tampoco hay esas frutas como habían en Cuba, y cuando veo Palmas, por ejemplo en Miami, me la recuerda mucho, cuando veo el mar y las palmas... pienso en Cuba. En Nueva York donde resido, es completamente diferente.
-Leonela, aunque sé que algunos te recordarán por tu ballet maravilloso, tengo entendido que hay una gran cantante en ti... ¿por qué no nos hablas sobre la Leonela cantante?
-Bueno... sí. Yo nací artista por todos los lados, y sobre este tema te diré: a mí me fascina cantar, es una cosa que yo no sabía que tenía tan adentro. Yo cantaba de broma, en mi casa, "en la ducha", como decimos jocosamente los cubanos...Pero estando en Puerto Rico, donde a la vez estaba Julio Gutiérrez, trabajando ambos en distintos lugares, alguien le dijo que yo cantaba, y él necesitaba en ese momento una cantante para su grupo, porque la que tenía debía de partir para Venezuela, entonces me llamó y me dijo, -Leonela, quiero oírte cantar- le conteste, ¡Julio, si yo nunca he cantado! Y me respondió: -Eso no importa, ven. Fui a su casa-estudio, y allí con su piano probamos varios números, y para sorpresa mía me dijo: -Tú cantas, y cantas muy bien, y vas a cantar con nosotros la semana que viene. Así fue como debuté con Julio Gutiérrez, en el Tropicoro de San Juan. Él me enseñaba sus canciones y me montaba los números personalmente.
-Y aparte de Julio Gutiérrez, ¿a cuáles compositores has interpretado?
-A Bobby Collazo, y bueno... tengo muchas canciones inéditas de un granamigo fallecido, Manolo Cruz, que me hizo precisamente unos discos con todaslas canciones hechas para mí; canto de muchísimos compositores como Manzanero, Carbo Menéndez, con un número que pegó en la radio titulado, "Dime donde estás", Mario Fernández Porta, con su canción "Verano", que casi siempre la utilizaba como apertura de mi show. Interpreto a muchos compositores populares conocidos mundialmente. Mi estilo es ""feeling", cuando yo interpreto actúo más que canto y así como siento hago sentir al público.
-Y aparte de Henry, tu compañero de baile, ¿cual otro recuerdas?
-Recuerdo mucho a un querido amigo que ya no está entre nosotros, el bailarín Oscarito Lorenzo, que fue también maravilloso y era más que un amigo, un hermanito. Muy talentoso, tenía un show precioso donde tuve el honor de ser la primera figura como cantante y bailarina. Tengo un recuerdo precioso de esa época en que viajamos por diferentes países, fuimos a Centro y Sur América: Colombia, Ecuador, Panamá, y tuvimos un éxito tremendo porque gustaba mucho ese tipo de revistas. Desgraciadamente Oscarito ya no está con nosotros. Pero siempre lo recordaré con todo mi corazón.
-¿Dónde más te has presentado como artista, aparte de los musicales?
-En Cuba yo tomé parte en las películas "Siete muertes a plazo fijo" y Tropicana.También hice televisión en Cuba, en el canal 2, 4, y en C.M.Q. canal 6, donde hacíamos programas musicales. En Nueva York, he hecho muchos programas en el canal 47 y 41, en actuaciones especiales. También hice televisión en Bogotá, Colombia, en el canal 4.
-O sea, que has tocado muchas facetas, te has destacado como una artista completa: cantante, actriz, bailarina... ¿has hecho teatro?.
-Si... hice un papel principal en la obra "Good Bye New York", escrita y dirigida por Manolo Cruz.
-¿Y me puedes hablar un poco de tu vida personal, de tu familia?
-Bueno... Yo he tenido una vida muy agitada, me he casado tres veces, y tengo dos hijos preciosos que adoro, ya casados y me han hecho abuela. Mis padres adorados ya se fueron para otra dimensión, y los extraño diariamente porque ellos fueron mi inspiración y... mi vida. Bueno... a veces estoy divertida, a veces triste, otras ocupada... y así.
-Hay una faceta en la vida de Leonela de la que creo ella no puede hablar, pero yo si... -dice Jorge- que es la de Leonela amiga, y nosotros, los que tenemos la dicha de estar cerca de ella y a cada rato encontrarnos, siempre la vemos alegre, nos encanta Leonela porque Leonela amiga es maravillosa, es un orgullo y una delicia, ser su amigo: la Leonela amiga, también es una mujer muy importante.
-Jorge, la verdad que todas esas cosas tan lindas me han dejado así... como en las nubes y te agradezco muchísimo esa manera de verme. Yo quiero mucho a mis amigos, y todos los considero especiales, cada uno tiene su talento, su cariño por mi y yo mi cariño por ellos.
-¿Que haces para mantenerte en forma, Leonela? ¿Nos dices tu secreto de belleza?
-Yo trato de mantenerme vigente, y me sacrifico mucho, trato de mantener mi imagen y eso cuesta bastante trabajo, porque como ustedes saben ya no soy una niña... cuido mucho lo que como, hago mis ejercicios y lo hago por respeto a mí publico y a la gente que me quiere ver siempre igual.
-Para cerrar con broche de oro este encuentro... ¿quieres agregar algunas palabras para quienes en este momento te leen? ¿Algún mensaje especial para tus hermanos cubanos?
-A mis queridos compatriotas cubanos y amigos de otros países, colaboradores y lectores de La Peregrina, les mando un abrazo y mi agradecimiento sincero por el tiempo que se han tomado en leer esta entrevista y por recordarme siempre. Para ti, mi querida Dinorah, mis más sinceras gracias por esta preciosa invitación que por mediación de nuestro amigo Jorge Ros hemos podido lograr, mi agradecimiento eterno por seguirme manteniendo vigente. Un beso para todos de Leonela González.
-Te agradezco a ti, Leonela, la amabilidad de compartir algunos rasgos de tu vida con la revista La Peregrina, cuyo equipo te da la más cálida bienvenida así como sus lectores, todos fieles pasajeros de esta ruta nostálgica que nos conduce a un pasado lleno de vivencias queridas y atesoradas memorias, porque Cuba vivirá perpetuamente en cada corazón cubano, más allá... del recuerdo y la distancia.
Tuesday, March 16, 2010
María Teresa Vera, voz imprescindible de la trova cubana
Maria Teresa Vera con Blanca Rosa Gil a duo
Obra artística de Karin Aldrey
María Teresa Vera
(Guanajay, Cuba, 6 de febrero de 1895-La Habana, 17 de diciembre de 1965) es una cantante, compositora y guitarrista cubana.
Por WikipediA
Primeros Pasos
María Teresa Vera, sentada, junto a Rafael ZequeiraA muy temprana edad empezó a darse a conocer en los ambientes de bohemia y trova. Empezó a cantar en 1911 y el cantante Manuel Corona le aconsejó que aprendiera a tocar la guitarra . María Teresa conformó un dúo de leyenda junto a Rafael Zequeira y entre 1914 y 1924 grabaron casi 200 canciones, muchas de las cuales fueron éxitos populares inmediatos como "A llorar a Papá Montero" . Conoce a Ignacio Piñeiro y le enseña a tocar el contrabajo. En 1926 funda el Sexteto Occidente, dentro de la tradición cubana de sextetos de son. También cantó en el Grupo Típico de Carlos Godínez.
Sexteto Occidente [editar]Este conjunto fue fundado por María Teresa Vera a instancia de sus productores musicales. Esto se debió fundamentalmente a la gran demanda que tenían lo sextetos de son a mediados de los años veinte. La agrupación contó como miembros, amén de María Teresa, con Ignacio Piñeiro en el contrabajo, Julio Torres en el tres, Manuel Reinoso en el bongó y Paco Sánchez en las maracas. Su carrera duro pocos años y sus grabaciones fueron escasas.
Sexteto OccidenteEste grupo desarrolló su carrera en gran medida en contraposición al Sexteto Habanero, su competencia. Estos dos grupos desarrollaron la forma de tocar el son a la habanera y fueron los primeros en definir sus características. Es notorio en ambos grupos, dentro de la tradición más pura de la percusión afrocubana, el criterio libre del bongosero al ejecutar. En contraposición se opone la dictadura de la clave en 3 y 2. El tres en la melodía, la guitarra y el bajo en la armonía, y la sal de las maracas completan el cuadro sonoro de una de las músicas mas místicas de América.
Santería, retiro y vuelta a la canción [editar]Adepta de la religión afro-cubana, decide hacerse santera y deja la música hasta 1936, cuando reaparece en un programa de Radio Salas con un cuarteto compuesto por Justa García, Dominica Verges y Lorenzo Hierrezuelo. Pero el Cuarteto se separa después de la emisión de radio. Entonces la acompaña Hierrezuelo en un dúo que durará más de veinticinco años durante los que María Teresa Vera se reafirma como una de las primeras voces de la Trova.
A mediados de la década de los cincuenta del siglo XX, produce en televisión "El Casino de la Alegría". Los homenajes a María Teresa Vera llegan en los años sesenta, hasta su fallecimiento en 1965.Su temas más conocido, "Veinte años" , será interpretado por los más grandes cantantes cubanos.
En 1995 se edita el disco homenaje de título "A María Teresa Vera" (Nubenegra, 1995), en el que participan intérpretes de la talla de Omara Portuondo, Martirio, Pablo Guerrero, Gema y Pável, Jacqueline Castellanos, Uxía o Argelia Fragoso que interpretan sus canciones.
Tuesday, March 9, 2010
Despedida triste
Despedida triste
Despedida triste que besaron mis manos agitadas.
Lagrimas de un adiós incomprensible por la enajenada partida.
Vacilante mi andar por aquellos elevado cielos
que concentre en mis pupilas,
volando por sobre el inmenso mar
que acurrucaba a mi patria en su regazo azul
que murmuraba mi adiós...
En mi maleta de tiempos, de aquellos tiempos
tristes y a la vez queridos:
Guarde mis sabores y mis recuerdos,
mi sol y mis lluvias, mi arena y mi mar...
Coloque en ella un libro viejo de historias vívidas,
fantasías y sueños.
Guarde con esmero aquel barquito de papel
que guiado por mis soplos, alguna vez navego alegre
en las inquietas aguas estancadas de aquel hermoso patio,
cuando el torrente comenzaba a llenar
los profundos charcos de mis tardes nubladas:
Presagio de un futuro por venir...
En mi equipaje, traje también a las estrellas,
¡Las traje en mis ojos!,
Con la blancura de la luna en mi sonrisa.
Y a las palmeras... ¡Ay las palmeras!
Ellas, como nodrizas, mecían mis cabellos,
me cantaban campesinas nanas con su cadencia de diosas,
al son del viento cubano que abatía el malecón habanero
y acariciaba mi piel.
Partí., y lucí como único y mejor vestido
a mi bandera: galas patrias de honrosas
y dolorosas epopeyas.
Traje en mi viaje Sones, Guarachas y mil Boleros.
Mis favoritas de Roig, Grenet y Lecuona,
a Cecilia Valdés y al Manicero.
!El bello azul de mi cielo!...
De mi jardín, corte una Rosa Blanca...
Y en mi corazón hoy guardo la tristeza de un interminable
hasta pronto, que se prendió en las alas de mi cubano amor,
de éste, para siempre amor, que vuela y se posa
en mi querida y hermosa tierra antillana.
¡En esa bella Cubana, que un día me vio nacer!
Monday, March 8, 2010
"Romanza del Manisero Cubano"
"Romanza del Manisero Cubano"
Por Dinorah C Rivas
¡MANÍIIIII!... ¡MANISERO, LLEGOOO!
¡Este es el pregón que yo añoro, mi hermano!
Escuchar al Manisero cubano en nuestra patria
cantar libre y soberano.
¡MANIII! ¡MANIII!
Palpita mi corazón como aquella refulgente estrella
que en el cielo de mis noches cubanas resplandecía,
al recordar la pintoresca alegría del Manisero y su pregón.
Allá, en mi tierra amada. Allá... en el Malecón.
Caminaba el Manisero entonando su canción.
Su pregón, Son callejero de poetas ricas rimas,
era el marco del folclor que brindaba la patria mía.
¡MANIII!…
En el muro silencioso, triste, del Malecón,
como una sombra lejana canta el Manisero su herido pregón.
Llora Moisés Simóns su amor desde la tumba,
sus pentagramas del alma que hoy con pesar se escuchan:
Cual ecos sonoros de tiempos y distancias...
Viejas canciones bajo un cielo rojo, ¡desechas!
Llora su último canto de nostalgias y de tristezas.
¡Su cucurucho de maní, Manisero!
¡MANÍIIIIIII!... ¡CASERITA, ME VOYYYYY!
¡Cuánto te hemos extrañado!
Taciturno y triste de tu terruño alejado.
Caminante en las tinieblas sin paisajes, ni color.
Ven otra vez a mí, tal como eras,
bajo el fiel rocío que a tu sombrero baña.
¡Vuelve a mi Cuba, pregonero!
con la emoción antigua de tu melódico pregón.
Mira que muere la caserita junto a su ventana.
La niña desde su balcón te aguarda y llama
mientras juega con la luna enamorada.
¡MANISERO SE VAAAAA !
Y has de llegar mañana. ¡Te lo juro!
Llegarás humilde como siempre.
¡Con tu faz sonriente!
Vendedor de bellos montes y palmares.
Llegarás libre de pesares. ¡Manisero!
Cuando fenezca la triste noche y canten los sinsontes.
regresarás tú entonces, con la cadencia sabrosa de tus sones.
¡ME VOYYYYY!
Es nuestra fe, te lo aseguro,
cuando al fin se escuche en nuestra tierra tu canto,
Cuba será libre ya de tanto agravio, de tanto espanto.
Los cocuyos de los montes dejaran de llorar tu trágico silencio
y danzarán verdes luces de esperanza, al oírte cantar tu inolvidable pregón.
Sin prisiones. Rotas ya las cadenas.
Libre al fin... ¡MANISERO!
http://www.youtube.com/user/AmaliaAgramonte#p/a/u/0/q1UeWiiZr1g
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